Un portátil por niño, el proyecto para llevar la red a la escuelas del tercer mundo

Marcelo Tosatti explica el reto de fabricar un ordenador cuyo precio no sobrepase los 100 dólares y pueda ser enviado a las zonas más desfavorecidas.

A pesar de la importancia que tienen los patrocinadores y colaboradores en la organización de eventos, la Campus Party de Valencia no se ha olvidado del interés que despierta el software libre para los usuarios de la informática. Una de las áreas del encuentro se ha dedicado en exclusiva y desde el primer día a impartir charlas y talleres para profundizar en estos programas que pueden ser usados, copiados y distribuidos libremente.

La cita más relevante del viernes ha sido la conferencia sobre el portátil de los cien dólares que ha ofrecido Marcelo Tosatti. El brasileño, a sus 24 años, es uno de uno de los desarrolladores más importantes del mundo y el creador del núcleo del sistema operativo de este ordenador de bajo coste, impulsado por Nicholas Negroponte.

Pero el portátil de los 100 dólares “no es un ordenador para pobres”, explica Tosatti, “sino un ordenador para niños” que quiere convertirse en “una herramienta educativa en los países en vías de desarrollo”.

La educación, por tanto, es la que mueve este proyecto que pretende comprometer a los gobiernos para que, a través de las escuelas, faciliten un ordenador a cada niño. La idea, además, es que el ordenador no se quede allí sino que lo puedan llevar a casa para que sus familias entren en contacto también con las tecnologías.

Los creadores del ordenador de los cien dólares no han querido imponer un paquete de software -como hace la mayoría de fabricantes- por lo que utiliza Linux como sistema operativo. Lleva instalada una serie de herramientas básicas como editor de textos, de música, navegador, Chat… pero cada país podrá añadir otros programas en función de sus intereses pedagógicos.

Emisor y receptor

Para facilitar el acceso a Internet, el ordenador funciona con tecnología inalámbrica pero con la particularidad de que “es a la vez emisor y receptor”, indica el brasileño. El punto de acceso se prevé que esté en las escuelas pero cada ordenador ampliará y repetirá, a su vez, la cobertura de la red para que los niños puedan conectarse también desde sus casas.

La batería, que durará hasta 20 horas, se podrá recargar con la red eléctrica aunque también se van a desarrollar pilas solares, que se puedan recargar con la batería del coche y hasta una recarga manual que funciona con una cuerda como la de un yoyo.

El proyecto One Laptop per Child (un ordenador por niño) ya está en pruebas en países como Tailandia, Nigeria y Brasil, donde, como apunta Tosatti, está siendo muy bien acogido tanto por niños como por profesores, hasta el punto de que los pequeños muestran más interés por acudir a clases.

El brasileño explica que la iniciativa parte del constructivismo, que se basa en que las personas tienen que aprender por sí mismas. “Los niños no sólo reciben información por parte de los profesores, sino que también pueden crear contenidos”. Un ejemplo claro es el de un niño de diez años de Porto Alegre que, tras sólo dos semanas con el portátil, estaba ya programando.

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