El desafío espacial del millón de dólares

Una competición anual de prototipos de vehículos lunares patrocinada por la NASA pierde uno de sus nueve participantes en un espectacular accidente.

Prototipos de Armadillo Aerospace, Pixel y Texel.La competición entre prototipos espaciales se está convirtiendo en una especie de atracción que cada año interesa a más empresas. Una de las pruebas más importantes, patrocinada por la NASA, cuenta este año ya con nueve equipos dispuestos a luchar en el mes de octubre por el millón de dólares que está en juego.

Sin embargo, y según publica el medio estadounidense New Scientist, el prototipo de vehículo lunar que tenía más opciones de conseguirlo, creado por una empresa de Texas, protagonizó hace una semana un espectacular accidente que puede cambiar el desarrollo de la prueba.

El encuentro, organizado por la Fundación X Prize con el patrocinio de la propia NASA, se denomina Northrop Grumman Lunar Lander Challenge (Desafío de vehículos lunares Northrop Grumman) y pretende promover la innovación en futuros vehículos que puedan despegar y aterrizar verticalmente en la Luna.

Todavía quedan dos meses para que se celebre el evento, entre los días 27 y 28 de octubre en Alamogordo, Nuevo México (Estados Unidos), y la compañía accidentada, que tiene un nombre tan peculiar como Armadillo Aerospace, asegura que continuará en la prueba aunque sea con un vehículo más pequeño. Los que tienen menos posibilidades confían en que este contratiempo les allane el terreno y les deje todavía margen para ganar.

Un largo camino para hacerse con el premio

La empresa texana jugaba con ventaja ya que estuvo a punto de ganar el encuentro del año pasado, en el que quedó como único finalista. Entonces, sólo su prototipo Pixel consiguió llegar hasta el final. Lamentablemente, el vehículo se estrelló en su último intento por ganar el premio, echando por tierra las esperanzas del equipo de terminar con éxito la prueba.

El desafío de X Prize cuenta con dos niveles que consisten en la elevación de un vehículo desde una plataforma de lanzamiento y conseguir que se mantenga en el aire, a una altura de 50 metros, mientras se desplaza hacia una segunda plataforma, que se encuentra a 100 metros de distancia. El tiempo de la prueba varía dependiendo del nivel, 90 segundos en el nivel 1 y 180 segundos en el 2. El vehículo tiene que repetir después el recorrido a la inversa. Además, en el nivel 2, tiene que aterrizar en una superficie accidentada que imita la de la Luna.

El primer premio en el nivel 2 es de un millón de dólares (unos 730.000 euros), con un segundo premio de medio millón de dólares (365.000 euros). En el nivel 1, los premios son de 350.000 y 150.000 dólares, respectivamente.

El accidente del hermano pequeño, Texel

Armadillo tiene dos cohetes principales, unos vehículos gemelos que se llaman Pixel y Texel. La empresa pretendía competir con Pixel en el nivel 2 y con Texel en el nivel 1, aspirando en ambos casos al primer premio.

Pero el pasado 19 de agosto, Texel estalló envuelto en llamas después de estrellarse durante una prueba de aterrizaje y resultó tan dañado en el impacto que sería más fácil construir un nuevo vehículo desde el principio que repararlo, explicó un miembro del equipo de pruebas de Armadillo a New Scientist.

No obstante, en lugar de intentar construir un nuevo vehículo basado en el diseño de Texel, la empresa se plantea ahora utilizar otro de los prototipos que han desarrollado. El Module 1, con sólo dos tanques de combustible frente a los cuatro que tenía Texel, no puede premanecer en el aire tanto tiempo.

Armadillo confía en que todavía puede ganar el primer premio del nivel 1 con Pixel, que a principios de junio realizó un exitoso vuelo de prueba el que Armadillo demostró sus posibilidades.

Una competición plagada de riesgos

Cuando Texel tuvo el accidente, Armadillo estaba probando un sistema automático para apagar sus motores. El sistema fue diseñado para reducir las vibraciones del aterrizaje, que se solían producir cuando el motor funcionaba con un controlador humano.

Durante la prueba, Texel se elevó y se mantuvo en el aire sin problemas, por lo que inició el descenso hacia el suelo. Inesperadamente volvió a elevarse y empezó a acelerar y a desplazarse hacia adelante. Los técnicos lo desconectaron rápidamente y, como se encontraba a 6 metros de altura, cayó al suelo como una piedra. Uno de sus depósitos de combustible se partió y el combustible provocó un espectacular incendio.

A pesar de que nadie fue herido en el accidente, un representante de la empresa, Phil Eaton, comentó preocupado que hay muchos riesgos que rodean estas pruebas con cohetes, recordando una explosión que en el mes de julio provocó la muerte de 3 personas en el campo de pruebas de una compañía pionera en vuelos espaciales comerciales, Scaled Comosites, en Mojave, California, y que trabaja para Virgin Galactic.

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